El jardín de las delicias

El jardín de las delicias

sábado, 19 de octubre de 2013

Esa mañana agarró el susodicho carrito...

Esa mañana agarró el susodicho carrito y, como si de un fantasma se tratara, se desplazó inconsciente solo a las tres estanterías que necesitaba. Eso sí, antes cruzó por el lugar común de un pasillo de supermercado atestado en sábado: el del corredor en el que un padre vestido deportivamente, sostiene a su bebé orgulloso, ufano, reclamando la mirada de los que compran como autómatas. 
Lo miró y el bebé le devolvió una sonrisa pura e inocente que respondía a la misma vacía, insustancial y triste –sí que hay sonrisas tristes-. Y se removió, se agitó, sintió la punzada, vieja conocida, que le avisaba insolente y dura “Eso no lo tienes, já, ¿tú qué te habías creído, tonta, imbécil, crédula? ¿De verdad creías que ibas a lograrlo con él? ¿Pero en qué mundo vives? Muy estúpida has de ser y has sido si creías que tus proyectos iban a tener reflejo en el mundo real y físico. Esos no. ¡Hala!, a apechugar, a luchar, a tirar de tu carrito casi vacío y recuerda que en él no cabe un bebé”. 
Ahora, tampoco cabía en ella. Se marchó con la angustia como artículo estrella.

1 comentario:

  1. ¡Hola! ¿Que te parece si te pasas por aquí? elmatatiempos98.wordpress.com

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